jueves, 29 de enero de 2009

Ser joven es una cuestión de actitud

El tan esperado documento nos llegó gracias a Ramble Tamble.

miércoles, 28 de enero de 2009

Hallan por accidente un espécimen no-egocéntrico de la especie "víctima de la inseguridad"


El otro día, en TN, María O'Donnell tenía como invitado en el estudio al taxista que fue agredido por manifestantes contra el accionar israelí en Gaza. La agresión (al taxista) acababa de suceder; desde la óptica del newsshowbusiness era el típico caso de una nota caliente con un entrevistado al cual se le puede extraer mucho jugo sin necesidad de mucha destreza manipulativa.




------.M.O.: "¿Es un trabajo de riesgo el de taxista?"


Taxi Driver: "No. [...] De hecho yo trabajo de noche, porque no tengo miedo."




Oooole, O'Donnell !!!


La próxima probá con invitar a Susana Garnil...

martes, 27 de enero de 2009

"Legitimidad social segmentada"




En sintonía con los heraldos de la "Calidad institucional" merecida, que ya se adelantan al próximo proceso electoral explicando que el indigno "clientelismo" y las maniobras fraudulentas jugarán un rol importante en el resultado de la elección legislativa, en corrientemaxblogger hacemos nuestro pequeño aporte cívico poniendo a disposición de la ciudadanía una encuesta para obtener resultados que permitan transparentar y entender la dinámica del caso empírico más cercano de elecciones nacionales.



Las Elecciones de 2007 desde una Óptica Lilitaputiense: ¿Por qué votaste a Cristina para Presidente?



Votá en la página del Blog, abajo de todo.


lunes, 26 de enero de 2009

Las 5 razones por las cuales la asunción de Obama conmueve a un cheto argentino




1. La irrupción de Obama en la escena Pop es un Deus ex Machina que permite resolver el dilema de la negrura (o "Desafío de la No-blancura") que atormenta al cheto poblador de estas tierras en las cuales, contra todo viento y marea latinoamericanos, se coquetea asiduamente con estéticas humanistas. Aquí, el profundo racismo y la fobia al Lado Oscuro inherentes al cheto son vividos por éste, a su vez, como barros que frecuentemente es más cómodo ocultar, camuflar, o matizar. No es que se arrepienta del racismo, en absoluto, más bien por el contrario, implicitarlo o velarlo complementa el protocolo, el deber. El racismo hace al noble, pero el racismo y su disimulo hace al noble galamouroso. Es una dinámica similar a la del abuso de psicofármacos, la evasión impositiva, o la infidelidad. Pero, ¿qué tan sencillo puede resultar al cheto velar el ruido de su racismo chillón si los negros viven -o al menos deambulan, lo que es peor- a pocas cuadras de casa, y más aún, si debe avisar a sus amigos que no lo llamen al celu durante las próximas 48hs porque un negro se lo arrebató?. Se impone como necesidad desplegar una indisimulada pasión o vivencia que aparente ir en sentido contrario al racismo y la fobia y, de ese modo, disipe las sospechas (o, por lo menos, entregue a cada parroquiano del Club House el casillero que necesita para seguirte el juego). Una vivencia, pasar un verano haciendo voluntariado en el Congo, implica una desutilidad y un costo de oportunidad indigeribles, too much. El amigo negro no sirve: ya pasó de moda (habrá que esperar a que las marcas lo rescaten en envase retro ante la próxima huelga de diseñadores); y además es insuficiente, puede ser el "amigo" negro que te corta el césped, o el "amigo" negro que trabaja de portero en el hotel Alvear y al cual visitás esporádicamente en tren de safari sexual binario. Queda la vía de la admiración. No vale Drogba: apreciar la destreza de un negro para labores físicas es un sentimiento que no discrimina, un sentimiento accesible a todos, aún al Gran Dragón del Ku Klux Klan. Pero, ¿cómo admirar a Lumumba sin ser zurdo y traidor de clase?, y, peor aún, ¿cómo admirar a Daddy Yankee o Don King sin ser grasa?. Es ahí cuando aparece Obama, oportuno, flexible, servil, trepa al penthouse de la torre tomándose del largo, lacio, suave, fino y brilloso cabello del cheto que aguarda arriba, encerrado, y que siempre tuvo su trenza pendiendo de la ventana, para evitar que la parte más vívida de su cuerpo fuese erosionada por la sequedad y el humo gris de su hacinadamente vacío hábitat. Y lo libera. Puede porque, en su estilo cool, su modo de bailar y de vestir, incluso de hablar, sus barrenadas en Hawaii, su background universitario, ¡y hasta en su color de piel!, Barack es casi blanco. Y no es antiburgués, y no es una grasada. Y no es blanco, sino simplemente casi blanco, es decir que es negro. Ergo dilema superado, intríngulis sorteada, contradicción evadida (y qué bello y placentero es para el cheto evadir), conflicto soslayado.

2. El nacimiento de la Era Obama desbloquea la posibilidad de repudiar a Bush Jr.. El humano cheto necesita coronar cada una de sus conductas con un estandarte, estandarizarlas. Un logo, una Escritura, una tarjeta magnética, un made in, un tattoo, una palabra de lengua foránea noroccidental, un apellido o dos o tres, un sello en el pasaporte, una imagen o fragmento sonoro de idolatría, determinado tono de bronceado, un peinado fácilmente reconocible y nombrable, la impronta de una marca de esas que se identifican inconfunfiblemente aún si el logo no está a la vista, una frase habitué de las bocas correctas. Todos ajenos, sin excepción; a veces de origen fastuosamente adjudicado, a veces anónimas, pero las insignias del cheto no son jamás de su creación. Es por eso que, mientras la oposición y el desprecio a Bush W. parecían estar etiquetados con figuras, términos, y slogans como rostros grasientos (Chávez, Evo Morales, Maradona, D'elía, Galeano, ese indio sudado que gobierna Nicaragua, Ahmadinejad, ...), palabras irritantemente poco chic (genocidio, imperialismo, Latinoamérica, ...), y procesiones paganas (protestas callejeras de estética hippie, banderas "americanas" quemadas, discontinuadas banderas coloradas agitadas, conversaciones avasalladoramente relajadas de barbudos y libertinas que estudian carreras a las cuales ningún cubículo de oficina podría brindar mentoring ni contención), eran inevitablemente artículos que la Aduana del edén cheto no podía digerir. Eran accesorios para gente como los otros, al igual que la mochila salteña de lana o la camisa negra. Pero (usualmente hay un "pero" que asfixia al cheto, obligándolo a comprar compulsivamente cremas para oxigenar los poros o a hacerse escapadas refrescantes a Bariloche, Mónaco o Bangladesh), ¿cuán cómodo puede ser jugar, por omisión, el papel de los insensibles, que nada tienen que decir sobre la sangre derramada y las soberanías violadas?. Y, peor aún, ¿cuán sostenibles pueden ser los placeres y privilegios emocionales de la magnanimidad, de los rollos de élite, del full access y la plena movilidad, si nos queda la amarga sensación de que lo que en verdad está pasando en el Mundo, las verdaderas Trends "del ahora", nos las estamos perdiendo?, ¿qué sentido tiene surfear en la cresta de la ola y tener la mejor panorámica de Puerto Madero y de Montecarlo, si se nota mucho que la actualidad no la entendemos, nos excede?. Porque la Propiedad y el dominio implican conocimiento. El sujeto aprehende al Objeto. Quien no incorpore será inquilino, independientemente de su solvencia y de su valentía de estipendio. Claro que el saber y la inteligencia nunca fueron ni serán preocupaciones del cheto. Algún día tendrá pantallas de cristal líquido tan grandes y abundantes que acaparen las paredes opacando la ausencia de bibliotecas. Pero sí es importante que no se note, más que nada que se pueda seguir jugando a que no se nota (y por ende no es). En consecuencia, para el cheto siempre fue doloroso el sentimiento de que los indómitos que toman el té en saquito eran propietarios de un manejo de la actualidad al cual él no podía acceder. Y de ahí la importancia de la llegada de Obama a la vidriera de Macy's. Obama "va a ser amigo de cada nación", y "está orgulloso del estilo de vida americano, pero no va a matar en nombre de él". Además, cuando se presente la oportunidad, va a considerar que la invasión a Irak "ya fue" y les va a decir "todo bien". Y lo más relevante es que piensa en La Seguridad, le importa La Seguridad, mucho, "pero la va a garantizar sin traicionar los valores e ideales". Eso es algo muy distinto a Bush, parece. Si es amigo y está del lado de los ideales (esa palabra que tanto estorba al cheto), seguro que no está del lado de la sangre. Además todos dicen que con él las cosas serán distintas, es lo que se usa ahora. Y lo central es que él es joven, Bush es viejo, tienen caras muy distintas, Obama baila bien, Bush es patético, ¡y hasta tienen logos que permiten diferenciarlos!: Bush tiene uno muy parecido al de la Marca del Elefantito de Bochas de Hockey y Obama tiene uno tipo Burro de Shreck. O sea que estar con Obama es ser sensible y entender lo que pasa, manejar la situación, y se puede estar con Obama porque es chic, top, y cool, es mas nuestro que de ellos. Y además la causa anti-bush ahora es mucho más copada y propia de esta temporada, porque ya no es la causa de los losers, es la causa de los que ganaron, ahora el que está out es Bush.

3. La historia de Barack Obama es un caso clínico fértil, flexible, para intentar una (retorcida y reduccionista) demostración del acierto de la cosmovisión del cheto sobre el statu quo. El negro que merece ser llamado negro -prolongando el sonido de la "n" y la "e"-, lo es porque quiere. Decía Blumberg en su época de superstar: "¿Cómo podría yo ser racista? Yo tengo amigos, que son del Brasil, y ellos son negros. Son negros de piel, pero blancos de alma, ¿me entiende?". "Es sólo una cuestión de actitud / no tener nada y tenerlo todo" enseñaba Fito Páez. "La pereza es la madre de la Pobreza" y, como explicaba una habitante cincuentona de Puerto Madero hace un tiempo, ante el aumento del ABL en esa zona, "Los que vivimos en Puerto Madero no es que tengamos más plata, ... en todo caso la administramos mejor". Es decir, el Capitalismo no excluye, al contrario, incluye, invita al banquete pantagruélico, a La Gran Comilona, y premia, a aquel que quiere ganar y ser exitoso y se atreve a intentarlo; y castiga cándidamente, poniéndolo en un natural "stand by", al que pretende que "todo le venga de arriba" (excepto bajo regímenes populistas, que no casualmente son "anticapitalistas", y que sí le dan a esos todo de arriba, regalándoles hasta el parquet y la Universidad) o que ni siquiera ambiciona progresar. Barack lo intentó, estudió, se propuso llegar arriba, no ser "uno más del montón", y lo logró. Nació pobre e hijo de inmigrantes pero jamás afanó ni violó ni cortó rutas, porque no era drogadicto ni vago, no lo motivaba el odio (ni "la crispación"), no era un "mal entretenido" ni un agitador. Por el contrario, se esforzó, sin molestar a nadie, hizo lo que tenía que hacer, se relacionó, cumplió con el protocolo y el deber, y, sobre todo, pensó siempre en positivo. Y le fue "brutal". Por ende el cheto siempre tuvo razón, nunca hubo motivos para "tirarle mala onda" al Capitalismo.

4. Con Obama, el cheto siente que, por fin, cuenta con un politico al cual tenerle simpatía y al cual usar como ejemplo, como trademark, como apellido, de lo que solidaria y apasionadamente desea para su Nación. Es una demanda, un ansia del cheto, que surge de procesos distintos, eternos y coyunturales, universales y regionales. En el comienzo de los tiempos, rico y político eran sinónimos. Todo político era rico, todo rico era político. Luego hubo un prolongado proceso de transición (nacido probablemente de la maduración de una bifurcación vocacional: el rico, amante del dinero y la banalidad, el político, amante del poder y la transformación social) en el cual los roles eran distintos, pero la sintonía era casi total. Además, la función pública garantizaba riqueza, y la riqueza garantizaba derechos políticos extraordinarios. Finalmente, nace, en EUA, la Democracia, que luego es tomada como inspiración en Europa para confeccionar sus propios esquemas democráticos. Así comienza la Era actual, en la cual los políticos son populares o no son, y los ricos son un poder fáctico, que condiciona a los primeros mediante la asociación ilícita, la extorsión, la conspiración, y el tráfico de influencias (a veces incluso el separatismo). "Lobby", en términos cándidos. En los países pobres el condicionamiento es mucho mayor, y el caso Lationamericano podría sintetizarse de modo cheto con el logo de la United Fruit Company. Es decir que la política (el dominio sobre las masas) y, sobre todo, el dominio de los asuntos públicos, siempre fueron territorios que el rico consideró propios, y quien los administrara de hecho no era -para la visión del rico- más que un proveedor de servicios que gozaba de la concesión confiada por el propietario natural. La idea de renunciar a la Propiedad sobre dominios de tal magnitud (y utilidad) es, naturalmente, una ofensa para el hombre acaudalado. Pero el cheto no es el rico, sino tan sólo un tipo particular de éste. El cheto jamás podría comandar un coloso como la United Fruit sin hundirlo, y ni siquiera siente inquietud por conspirar o por traficar influencias. El cheto es pasivo receptor de influencias y traga con gula conspiraciones de Cosmopolitan&L'Oréal o Adidas&Robbie Williams. Así que todo se reduce a que, por un lado, el cheto inhala esos milenios de posesión de las riendas de la masa y lo público por parte de su clase, siente que allí hay algo que está a su nombre, y por otro lado, detecta -sin entender casi nada, y con tendencia a sufrir stress- que la actualidad, por definicón, es y está, aunque muy a su modo, top e in, respectivamente. En consecuencia no quiere quedarse afuera (ni parecer insensible ante los niños que nacen en cavernas en su país; ni carecer de una trademark que seguir en todos y cada uno de los rubros de la actividad humana, incluído el político; ni ser alguien que detesta el look de su tierra pero no sabe elegir un makeover para dejarla "brutal"). Pero, ¿qué puede hacer, por estos campos, ante esa necesidad?. La pronta decadencia de Mauricio y el empecinamiento de Francisco con la indumentaria peronista (y por ende pro-negro cabeza) lo dejan sin nada que comprar. Y Alfredito, bueno..., da para reirse un rato, jugar a la pasión gaucha, a querer "nuestros orígenes", ir a ver un partido de Polo..., pero no más que eso. Barack Obama sí es, en cambio, algo que puede tomarse del perchero casi sin mirarlo y decir con convicción: "Esto es lo que quiero para mi país". "¿Por qué no tenemos un morochón así en este país de mierda?". Es como un Sarkozy a prueba de analfabetos políticos: no hace falta leer los diarios para saber de su existencia y saber en qué anda, porque Obama está y seguirá apareciendo hasta en MTv.

5. Las reuniones sociales (que son, junto con el Patrimonio y la presencia, lo que más importa al cheto como meta para su vida y como parámetro para valuar las vidas ajenas) de Obama alcanzaron valores que lo ubican como celebrity con cuya estela todo cheto se querría embriagar. 2 millones de personas, yanquis, la mayoría blancos (entre los cuales seguramente casi no había rednecks), asistieron a la fiesta de su asunción junto a la pile del Capi. Más las decenas de miles de jóvenes que no solían votar y se sumaron a hacerlo porque les copó la invitación de Obama. Y los Facebook supporters, los pins, las t-shirts, los ringtones, los seguidores de las actualizaciones del propio Obama desde su Blackberry..., "¡estuvo brutal!". Es posible que entre los que asistieron a la asunción, e incluso entre los que se inscribieron como votantes motivados por Obama, se hayan colado muchos pobres, pero es obvio que al menos un par de cientos de miles de todo eso son gente normal, como uno. Entre esa multitud seguramente había decenas de miles de iPod touch, miles de Nokia N96, y quizás hasta varios bolsos de Prada. ¿Qué mayor Legitimidad que esa? Y sería alta herejía para cualquier cheto quedarse afuera de esa movida. Sería como no seguir a los Rolling Stones, no consumir la totalidad de las emanaciones de Madonna, o no ir al recital de Dave Matthews Band en "Baires". Viene así, se impuso, ahora "bancar a muerte" a Obama es "un must". Y no entender eso "es patético".







miércoles, 21 de enero de 2009

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